martes, 6 de diciembre de 2011

El desalojo de la dignidad


       Leo con amargura que han desalojado el hotel de Madrid ocupado por los indignados. Muchos dirán "lógico, era un acto ilegal", pues muy bien, a éstos decirles que, por muy ilegal que sea, el hecho de desalojar a la gente de sus viviendas choca de lleno con el artículo 47 de la constitución, que dice así:  
"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación."

       Curioso cuanto menos, que en dicho artículo se exponga que “los poderes públicos impedirán la especulación”… sí, ya hemos visto todos como lo hacen.

       Independientemente de la legalidad o ilegalidad de las acciones, ¿cómo es posible que, mientras cientos de personas duermen en la calle, haya miles de viviendas vacías e inhabitadas? ¿Cómo hemos llegado a esta situación de sinsentido?

       En mi opinión, no es tan difícil de explicar como nos quieren hacer creer. Se trata de algo básico, y es que, en este sistema en el que vivimos, lo más importante no son las personas, sino los intereses de los mercados.
       Lo llaman “estado de bienestar”, pero la verdad es que de eso tiene poco, y desgraciadamente, cada vez menos. Nos estamos acercando a un capitalismo extremo, en el que lo único que prospera es lo que produce más dinero, sin imponer ningún límite ético y moral. Así, si la venta de una vivienda supone un negocio para alguien, pues al que no tenga dinero para pagarla se la quitamos, porque no nos es rentable, aunque le estemos condenando a vivir en la calle. Si los productos más baratos se venden más, pues creamos una fábrica en un país que permita la explotación infantil, ponemos a 500 niños a trabajar sin descanso durante 18 horas pagándoles una miseria, y ya está, ¿qué más dan los derechos humanos?. Si es más barato talar un bosque para crear papel y cartón que reciclarlo, ¿para qué nos vamos a molestar? Lo primero da mucho más dinero. Si conseguimos más beneficio vendiéndole al público una impresora, ordenador, movil… cada año, ¿para qué vamos a hacerlos más duraderos? Más ganancias, y al medio ambiente que le dén.
       Hemos llegado a una situación intolerable consentida por los gobiernos, que no han puesto ningún tipo de barrera a este libre mercado, y perpetuado por todos nosotros, que no solemos pensar en las consecuencias de gastar aquí o allá nuestro dinero.

       La libertad de mercado en la que vivimos ha demostrado que no funciona. Un mercado sin límites ni restricciones sólo aumenta las desigualdades sociales. Hace falta cambiar el sistema y hacerlo más justo. No es una utopía, es el único camino a seguir si queremos garantizar una vida digna, y éste debería ser el primer objetivo de cualquier civilización.

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