lunes, 11 de marzo de 2013

Adiós a El Día de Cuenca


Que desagradable sorpresa me aguardaba esta mañana entre los titulares del periódico… Todavía con legañas en los ojos, no pude evitar una punzada de dolor en el pecho al leer que ayer se publicó el último ejemplar de El día de Cuenca.

El último periódico local de la ciudad desaparece… y con él, ese medio que fue testigo de mi infancia y cómplice de mi desarrollo. Impresas en sus páginas queda la historia de mi niñez, y de otras miles. Sus hojas, muchas de las cuales guardo desordenadas en un cajón, me han visto crecer y madurar: logros deportivos plasmados en blanco y negro (que incluso llegaron a albergar coincidencias insospechadas), eventos musicales y teatrales del colegio y del instituto, conciertos de la escuela de música… y en especial, ese apartado llamado “aprendices de escritor”, que me tendió la mano para que plasmara mis fantasmas de la infancia en papel. Esa sección vio nacer mi primera historia, titulada “un día soñé”, cuando tenía tan sólo 10 años. Y fue mi motivación durante el resto de mi infancia para seguir escribiendo.
No puedo evitar sentir nostalgia y pena al pensar que este silencioso testigo desaparece; que ya no habrá más niños hojeando sus páginas esperando encontrar su relato entre ellas, o buscando su foto con el equipo de fútbol.
Espero que algún medio digital tome el relevo, y pronto haya una sección donde se den a conocer los escritores conquenses más jóvenes.
Hasta siempre.