Que desagradable sorpresa me aguardaba esta mañana entre los titulares del periódico… Todavía con legañas en los ojos, no pude evitar una punzada de dolor en el pecho al leer que ayer se publicó el último ejemplar de El día de Cuenca.
El último periódico local de la ciudad desaparece… y con él,
ese medio que fue testigo de mi infancia y cómplice de mi desarrollo. Impresas
en sus páginas queda la historia de mi niñez, y de otras miles. Sus hojas,
muchas de las cuales guardo desordenadas en un cajón, me han visto crecer y
madurar: logros deportivos plasmados en blanco y negro (que incluso llegaron a
albergar coincidencias insospechadas), eventos musicales y teatrales del
colegio y del instituto, conciertos de la escuela de música… y en especial, ese
apartado llamado “aprendices de escritor”, que me tendió la mano para que
plasmara mis fantasmas de la infancia en papel. Esa sección vio nacer mi
primera historia, titulada “un día soñé”, cuando tenía tan sólo 10 años. Y fue
mi motivación durante el resto de mi infancia para seguir escribiendo.
No puedo evitar sentir nostalgia y pena al pensar que este
silencioso testigo desaparece; que ya no habrá más niños hojeando sus páginas
esperando encontrar su relato entre ellas, o buscando su foto con el equipo de
fútbol.
Espero que algún medio digital tome el relevo, y pronto haya
una sección donde se den a conocer los escritores conquenses más jóvenes.
Hasta siempre.

Even translated by google into English that was was a sad story. It's always sad to see thing you remember from childhood go.
ResponderEliminarThanks For reading Peter! Yes, it's kind of sad and painful!
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ResponderEliminarhttp://diariodesalamanca.es/2013/03/10/domingos-literarioslas-lagrimas-de-popocatepetl/
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